Consultando la revista “Investigación y Ciencia” del año 2015 hemos conocido un proyecto poco convencional llamado “Jardín de Nemo” que se basa en la construcción de invernaderos experimentales frente a las costas de Italia que están bajo el agua.
Las biosferas con forma de globo aprovechan las propiedades naturales del mar para cultivar plantas. Estos invernaderos mantienen las temperaturas constantes del mar y sus altas concentraciones de dióxido de carbono.
Para asegurar que las plantas están en el entorno de crecimiento óptimo, las esferas están ancladas a 6 metros de profundidad y mantienen una temperatura de 26 ° C y a un 83% de humedad.
Pero nosotras analizamos este tipo de invernaderos y nos hemos dado cuenta de que presentan varios problemas:
1.- Los jardineros o agricultores deben ser buceadores
2.- Las extensiones de terreno cultivable no son muy grandes.
3.- El coste de las instalaciones y su mantenimiento debe ser bastante costoso.
4.- la instalación de estos invernaderos debe ser complicada debido a las corrientes marinas o condiciones del mar.
Así que, nos hemos planteado realizar un invernadero que mejore estos inconvenientes.